EL MURO
The
Wall
Aprovechando la vista de Rogers Waters, quien nos
regaló 2 noches inolvidables presentando su concierto de The Wall, en Santiago de Chile, me gustaría referirme a una
problemática permanente en la Acuicultura nacional.
The Wall se refiere, a grandes rasgos, a la
incapacidad personal de relacionarnos con los demás. En este sentido, vemos a
los Productores (Acuicultores), a la Academia (Universidades y entidades
científicas) y al Estado. En innumerables oportunidades he asistido a
seminarios y workshops en los que se encuentran presentes algunos
representantes de estas 3 visiones, y en la mayoría de ellos se acusan unos a
otros que no están haciendo lo necesario o lo suficiente:
Los Productores miran con desdén a la Academia,
quienes (según ellos) se dedican a investigar “la quinta seta en el septo
intermedio del anélido que crece en la antártica” y no a investigar materias
productivas que a ellos, los Productores, les sirvan para aumentar su
eficiencia y eficacia. Además ven al Estado como un ente restrictivo en su
legislación y lento en su actuar regulatorio.
La Academia acusa de falta de fondos estatales
para sustentar buenos proyectos (bueno, ahí caemos todos) y carencia de
comunicación con los Productores, a quienes ven como un grupo de inexpertos en
las ciencias del mar que buscan sacar provecho de sus mentes prodigiosas (el
ego en las ciencias es muy grande).
¿Y el Estado? El estado se muestra como cualquiera
de nosotros sosteniendo con una bolsa de gatos en la mano. Intenta quedar bien
con Dios y con el Diablo, intentando avanzar en las materias de l Productores e
intentando aumentar los presupuestos para proyectos, cuidando también de no afectar
también a la sociedad toda que no tiene que ver con este tipo de discusiones.
Al término de estas reuniones, viene la frase para
el bronce: “Es necesario aunar criterios y voluntades entre los Productores,
Academia y Estado para avanzar en el desarrollo de la industria”. Suena bonito
¿Verdad? Pero esto nunca sucede, repitiéndose las mismas discusiones en una
suerte de déjà vu. Sería bueno que en
alguna de estas citas cumbre, alguien dijera “Yo me haré cargo de aunar estos
criterios y voluntades”, pero hasta ahora, nadie. Todos se mantienes tranquilos
detrás de su muro (como Pinky),
encerrados y molestos con sus contrapartes, pero sin muchas ganas, al parecer,
de querer derribarlos, ya que así los Productores verían científicamente que es
mejor producir de manera sustentable que producir más, la Academia se vería en
parte cediendo a los requerimientos de los Productores, y el Estado… bueno,
para él sería mucho trabajo… es mejor esperar que “el mercado se autorregule”.

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