16 abril 2012


PRODUCTIVIDAD SUSTENTABLE Y LA TRAGEDIA DE LOS COMUNES
Sustainable productivity and the tragedy of the commons

Garrett Hardin, un ecologista norteamericano nacido a principios del siglo XX, publicó en la revista Science, en el año 1968, un influyente artículo titulado The tragedy of the commmons (La tragedia de los comunes), donde planteaba una paradoja tan común como difícil de resolver: ante la incapacidad de gestionar colectivamente un recurso común necesario para la supervivencia de todos (en este caso, los pastos comunales de la campiña inglesa) y la miopía de la competencia que alienta la explotación individualista y desmedida, la balanza siempre tiende a cargarse hacia el peor de los lados, el fracaso total, sin recursos ni sobrevivientes.

La ganadora del Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, en su libro Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action (El gobierno de los bienes comunes: La evolución de las instituciones de acción colectiva) la autora trasladaba el problema de la acción depredadora y descoordinada a otros ámbitos del bien común. Varios colectivos de pescadores pretenden explotar simultáneamente el mismo caladero sin prestar atención a sus ciclos naturales de regeneración y a la confluencia de intereses aparentemente enfrentados de quienes pretenden ganarse la vida, acabará pasando lo mismo a los peces que a las ovejas y, de paso, a quienes pretenden vivir de esos recursos. Claro que Ostrom se atreve a apelar a algo más que el altruismo o la confianza como fundamento de la cooperación: deben existir reglas consensuadas para la gestión de los bienes comunes, principios claros de vigilancia y control, de atribución del crédito y el reconocimiento, de reparto y prorrateo para que todos y cada uno puedan sustentar razonablemente sus vidas dentro de los límites que los recursos establezcan.


En chile tenemos un sinnúmero de ejemplos claros sobre este tipo de tragedias. Recordemos a las empresas de Cultivo de Salmones en la Xª región de Los Lagos, las cuales ocuparon todos los lugares posibles para cultivar, con densidades más allá de lo razonable, sin pensar en la capacidad de carga del medio, el cual que comparten con Pescadores, Mitilicultores y Empresas Turísticas. El 2007 fueron asolados por el virus ISA, causando una pérdida a la industria del “Oro Naranja” por más de U$23 millones, y causando un impacto en el empleo de más de 60.000 trabajadores directos e indirectos. En el caso de la pesquería del molusco denominado “Loco” (Concholepas concholepas), fue a tal grado la depredación ejercida sobre este recurso que hubo que cerrar la pesquería por 4 años (1989-1993) para intentar recuperar el recurso. Sin embargo, la extracción ilegal provocó que el recurso nunca se recuperara en algunas regiones de nuestro país, hasta el día de hoy. Imaginen al pescador artesanal pensando: “Si no lo saco yo, lo sacará mi vecino… mejor lo saco yo”. Incluso recursos como el Agua Potable que todos gozamos en nuestros hogares, al ser un bien escaso hoy por hoy, existen en la actualidad un gran número de movimientos a nivel mundial y local para el buen uso de este vital elemento. Pero vemos repetidamente cómo algunos siguen pensando: “Si el otro no se restringe en el uso del agua ¿Por qué yo sí?”, lo que terminará irremediablemente con una tragedia global.

Siempre es más fácil y económico hacer las cosas mal y rápidas, que hacer lo correcto pensando en el bien común. Entonces, así como a los niños se les enseña en el colegio, el Estado es quien debería generar una buena legislación regulatoria en el ámbito de los recursos naturales, financiando además la fiscalización de estas aplicaciones. De esta manera, espero, lograremos asentar un actuar sustentable en todos los ámbitos de nuestra vida.

Termino mis cavilaciones con una frase de Albert Einstein que explicaría en parte esta Tragedia de los Comunes: “Two things are infinite, the universe and human stupidity, and I am not yet completely sure about the universe.” (Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy tan seguro acerca del universo).

1 comentario:

Alfredo Tello dijo...

Hola César!

Interesante blog. Últimamente me he encontrado a mi mismo pensando recurrentemente en como la ciencia alimenta las políticas públicas (si es que las alimenta!). Para muchos de los problemas medio ambientales que tenemos sabemos más o menos bien cuales serían las políticas públicas adecuadas i.e., que dice la evidencia --> costo-beneficio --> decisión más o menos acertada. Obviamente las cosas no siempre funcionan así, pero creo que es clave para el desarrollo de Chile. No he tenido tiempo de leer con detención la nueva ley de acuicultura, pero pareciera ser que se han abordado algunos temas importantes (¿?).

A