22 mayo 2012


DE PESCADOR A ACUICULTOR DE PEQUEÑA ESCALA (PERO ASOCIADO)
From fisherman to small-scale farmer (But associated)

Siendo bien sincero, si me hubieran dicho hace una década que convenciera a los pescadores artesanales a transformarse en Acuicultores, cultivadores del mar, les habría dicho que era perder el tiempo, debido a que la mentalidad de la mayoría de los pescadores aún no estaba preparada para ello.
La semana pasada asistí al cierre de un Nodo Acuícola para la Pesca Artesanal de la IVª región de Coquimbo, y observé con sorpresa y agrado que existe entre los dirigentes y, más importante aún, entre las bases de las organizaciones, un convencimiento que en la Acuicultura está el futuro del desarrollo de la pesca artesanal. Para uno, que lleva años en esto, es un paso más que obvio. Como lo dije en Marzo de este año en mi posteo denominado “El Futuro se Escribe con Alga$”, es necesario dejar de ser nómades cazadores, dependiendo de miles de factores para tener éxito en sus resultados, para pasar a la seguridad y estabilidad de la productividad acuícola.
Los pescadores llegan a esta misma conclusión, empujados por la baja pesca (culpando de ello a la pesca industrial) y a la poca rentabilidad que les brindan sus Áreas de Manejo de Recursos Bentónicos. Además, el año 2011 en Chile, la producción de la Acuicultura superó por primera vez a la producción de la Pesca, lo cual da una clara señal de hacia donde vamos como país.
Entonces, la idea es realizar Acuicultura de Pequeña Escala en las Áreas de Manejo que se encuentran en manos de las organizaciones de pescadores artesanales, lo cual hoy está regulado en la Ley de Pesca y Acuicultura y el Reglamento de actividades de acuicultura en áreas de manejo y explotación de recursos bentónicos (Decreto del Ministerio de Economía Nº 314 del año 2004), pero se desea ahora aumentar el máximo de hectáreas utilizables, de 20% a 40% del área de manejo, y solucionar todas las trabas burocráticas para obtener las autorizaciones que permita a los pescadores comenzar a “cultivar el mar”. Se crearán fondos para las primeras etapas de producción, que son las más caras debido al costo de inversión que significa un cultivo acuícola, y que las producciones con retorno económico se logran la mayoría de las veces cerca del 2º año de funcionamiento.
Todo suena muy bien, inspirador, pero…
Pero uno de los males de la pesca artesanal es la falta de capacidad de colocarse de acuerdo, y en esta nueva aventura de Acuicultura de Pequeña Escala la fuerza, rentabilidad y la capacidad de subsistir en el tiempo se sustenta en la capacidad de asociarse entre los diferentes productores para lograr un nivel de producción alto y estable en el tiempo. Hay que apoyar a las organizaciones en este tema en específico si no queremos que sea una flor de un día, con seminarios y clases a los dirigentes sobre acuicultura, economía de pequeña escala, asociatividad, productividad y otra enorme diversidad de temas.
Otro “Pero” va en el tema de los costos fijos de la Acuicultura. La mayoría de las organizaciones no cancelan la patente anual de 0,25 UTM (U$ 17.7) por cada hectárea de su área de manejo ¿Serán capaces entonces de pagar las 2 UTM adicionales (U$ 157.4) por cada hectárea donde realicen acuicultura? Sumado a esto, deben pagar por los Informes Ambientales de Acuicultura (INFA), obligatorios para mantener el funcionamiento del centro de cultivo. Peor aun, ahora que sólo se les permite realizar INFA a los laboratorios certificados por el Instituto Nacional de Normalización (INE) los costos de los análisis son más caros que hace 2 años atrás. Además que estos laboratorios se encuentran todos en la Xª región de los Lagos, donde están los cultivos de Salmones y Choritos, a miles de kilómetros de los pescadores de otras regiones.
Sumando entonces:
Patente por hectárea de área de manejo + Informe de seguimiento del área de manejo + patente por hectárea acuícola + INFA = ¿o_O?
Creo fehacientemente que la dirección es la correcta, pero a este barco hay que hacerle muchos ajustes aún, o si no se nos va a hundir en el camino.

02 mayo 2012


TRABAJANDO EN CIENCIAS DEL MAR
Working in Marine Science

Habiéndose celebrado una vez más el Día Internacional del Trabajo, quisiera revisar algunas profesiones relacionadas con las ciencias del mar en nuestro país.
Cuando mencionamos Ciencias del Mar en Chile, inmediatamente se piensa en Biología Marina, luego en Acuicultura y luego en Pesca, estos dos últimos con variaciones desde la Ingeniería, la ingeniería en ejecución y los Técnicos. Los jóvenes entran a estas carreras la mayoría pensando aún en Jacques Cousteau y su vida dedicada al desarrollo de esta ciencia maravillosa. Sin embargo al enfrentar el mundo laboral, se ven enfrentados a una realidad muy diferente. Se encuentran de frente a una realidad poco grata en la cual los cupos laborales son pocos o simplemente no tienen relación con su objetivo profesional, transformando a los Biólogos Marinos en Biólogos Costeros, trabajando para pescadores artesanales, a los Acuicultores, en simples alimentadores de salmones en zonas aisladas, lejos de sus familias, y a los Pesqueros trabajando en una mezcla entre las dos carreras anteriores. Sumado a esto, tenemos la crisis universitaria, relacionada con el alto costo de los aranceles y consecuentes niveles de endeudamiento los que generan situaciones de inequidad que distancian al sistema universitario de la adecuada ponderación de los méritos académicos de los postulantes, influyendo también la valorización social de las carreras universitarias que determina las expectativas de remuneraciones de los recién titulados. Finalmente, esto deriva en lo que desde hace tiempo sucede en nuestro país… una sostenida baja en los ingresos de estudiantes a las carreras relacionadas con las Ciencias del Mar.

Según los modernos paradigmas, la educación superior en ciencias y tecnologías del mar exige involucrar a los estudiantes, desde sus fases iniciales, en la investigación científica y experiencias en sus futuros campos laborales. Sin embargo, esta demanda no se está cumpliendo a cabalidad por la falta de un adecuado financiamiento que permita la mejora continua de la investigación y el consecuente desarrollo del país. De continuar la educación en este modelo tendremos como inminente consecuencia una mayor disminución de la biodiversidad y de las condiciones medioambientales.
La prestigiosa revista científica Science (www.sciencemag.org) publicó el Jueves 27 de abril, una carta de “Más Ciencia para Chile” (Iniciativa creada por la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado, ANIP) sobre la urgente necesidad de modernizar la estructura de la investigación científica chilena (www.mascienciaparachile.cl). En la carta, se enfatiza la discrepancia entre el discurso sobre la necesidad de mejorar en materia de investigación científica y tecnológica para alcanzar el desarrollo, y la realidad de nuestros indicadores de institucionalidad, inversión y capital humano en I+D, especialmente en comparación con los países miembros de la OCDE, organización de la cual Chile es país miembro. Lamentablemente, los Gobiernos en las últimas dos décadas no han dado los pasos necesarios para dotar a Chile de una institucionalidad científica acorde a las necesidades de un país que busca el desarrollo, siendo una deuda transversal a todos los sectores políticos.
Resumiendo, creo que deberíamos readecuar nuestra visión de qué realmente queremos y necesitamos como profesionales de ciencias del mar, ampliando los financiamientos para investigación y desarrollo (I+D) en esta área, pensando que somos un país inherentemente marino (y minero, claro está), pero que es el área menos desarrollada. A saber, tenemos Ministerio de Minería, Ministerio de Agricultura, y sólo tenemos una Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, como parte del ministerio de Economía. ESA ES LA VIZCA VISIÓN QUE DEBEMOS CAMBIAR. Creer y saber que las Ciencias del Mar son claves para el desarrollo país.
VAMOS… Todos a empujar en la misma dirección, HACIA EL MAR !!!